Chile, 2014: Solo por ser indio. ¿A quiénes molesta Huenchumilla?

SOLO POR SER INDIO

Blog de Pedro Cayuqueo, periodista y escritor

+SOBRE EL AUTOR
Pedro Cayuqueo gustaba escribir diarios de vida cuando niño. “Era una especie de Ana Frank mapuche”, confidencia. Cursó periodismo y ahora le pagan por escribir. Y viajar. Fundador y director de los periódicos Azkintuwe y MapucheTimes, es columnista estable de The Clinic y colabora con diversos medios en Chile y el extranjero. En 2011 fue premiado por el Colegio de Periodistas de Chile y este 2013 recibió el Premio al Periodismo Iberoamericano “Samuel Chavkin”, otorgado por el North American Congress on Latin America y la Universidad de Nueva York. Autor del libro “Solo por ser Indios”, es padre de una hija y vive en Temuco. Ah, también es uno de los tuiteros con más seguidores de La Araucanía.

+SIGUE A ESTE AUTOR

LUNES 23 DE JUNIO DE 2014huenchumilla

¿A quiénes molesta Huenchumilla?

Le han dicho de todo. Que se ha transformado en un activista, que es un demagogo, que corre con colores propios, que en La Moneda tendría a todos molestos y un largo etcétera. La UDI, siempre tan compuesta, lo amenazó hace poco con una acusación constitucional, la misma que contó con el cómplice respaldo de un sector PPD en La Araucanía. Y si bien la idea se cayó el mismo día que se reunió con la familia Luchsinger y otras víctimas de la violencia rural en Temuco, en el gremialismo aseguran no desechar la posibilidad. Sí, hablo del Intendente de La Araucanía, Francisco Huenchumilla Jaramillo, abogado y profesor universitario, ex parlamentario y ex ministro, tal vez la autoridad regional de mayor exposición pública en la historia de dicho cargo. Lo que no es poco, convengamos.

¿Qué ha dicho y realizado Huenchumilla para ser merecedor de tales ataques?

Ha llamado, duela a quien le duela, invasión a la invasión y despojo al despojo. Nada de “Pacificaciones de La Araucanía” u otros eufemismos propios de una sociedad con demasiados esqueletos en el closet. Ha pedido también, a las víctimas del conflicto, perdón a nombre del Estado. A las víctimas de uno y otro lado, sin distinciones odiosas. Ha comenzado, pacientemente, a retejer además una manta regional deshilachada tras décadas de antagonismos étnicos y tomaduras políticas de pelo. Se ha reunido con comunidades, agricultores y empresarios. También con credos religiosos, universidades y sociedad civil. Criticada fue su visita al machi Celestino. Anticipar conflictos y restablecer confianzas, le llama él, y mal no le ha ido. Ha situado el tema mapuche en la agenda pública, en los medios y en los alfombrados salones del poder capitalino. Y eso, créanme, molesta.

Partamos por su sector.
Ningún otro Intendente captó que en La Araucanía lo que se juega es un tema de Estado, político-estratégico, de trascendencia histórica para Chile, su modelo de Estado y calidad del sistema democrático. Huenchumilla ha tenido lucidez para observarlo, olfato político para tomar el guante y coraje para resistir la embestida, que a ratos ha sido feroz. Ello, como era de suponer, le ha reportado detractores en las propias filas del oficialismo. Tanto en la DC, su propio partido, como en el PPD regional, hay quienes no ven con buenos ojos su inmejorable posicionamiento público. Quienes lo veían retirado y abocado a la docencia tras su fracaso electoral de 2009, hoy temen su regreso. Y una posible carrera senatorial de su parte. Los Tuma, sobre todo. La sola posibilidad les aterra. O que llegue a La Moneda, al flamante Ministerio Indígena, ya declarado botín político al interior de la Nueva Mayoría.

Es el Juego de Tronos regional, nuestro “Game of Lonkos”, desconocido en Santiago y que explica lo poco y nada que se logra avanzar en el tema cuando los políticos sureños toman la palabra. O el guante. Lo que prima allí son las zancadillas. Y la calculadora. “¿Cuánto gana mi partido con esto?”. Ha sido la pregunta del millón al interior de una coalición pegada con engrudo. Los mapuches, peones en un tablero de ajedrez político jugado por otros. Lo explicaba el propio Huenchumilla el 2006, en su discurso de apoyo al Partido Mapuche liderado por Gustavo Quilaqueo. “Los mapuche, en tanto pueblo, no tenemos poder político. Ningún poder, cero. Y sin poder, queridos hermanos, no existimos para las autoridades ni para el Estado”, les dijo. “O comenzamos a votar por nuestra gente o seguimos siendo clientela de otros”, lanzó entonces, como un Exocet.

Clientela electoral. No más que eso. Es lo que el pueblo mapuche y sus demandas han sido por décadas para los partidos de la Alianza y la Nueva Mayoría en La Araucanía, incluida la DC del propio Huenchumilla, como reconoció hidalgamente aquel 2006. Clientela fueron también los mapuches para Pinochet, quien -a diferencia de sus sucesores- a la horade requerir apoyos no se andaba con sutilezas. Nada de pelotas de fútbol, garrafas de vino o el infaltable pan con mortadela. Tampoco puestos en el aparato de Estado. Lo suyo era la bota militar. Y el populismo. El garrote y la zanahoria, en su más trágica y burda expresión. Y ya que estamos hablando del dictador, pasemos a sus herederos políticos, la derecha regional, trenzada familiar y culturalmente con los gremios productivos y los dueños de fundo en La Araucanía.

Sí, a ellos también molesta Huenchumilla. Y mucho.

edawrds

El conflicto chileno-mapuche pone en cuestión algo que prácticamente es tabú; el origen de la propiedad al sur del Biobío. Y eso causa terror en los propietarios actuales, descendientes de aquellos que arribaron siguiendo la huella ensangrentada del ejército chileno. Huenchumilla, desde el primer día, ha porfiado en transparentar esta historia oculta, trágica, que de conocerse a cabalidad llenaría de vergüenza el “alma nacional”.Historia de corridas de cerco, compras fraudulentas, tinterillos (“esa ralea infame que ha infectado la Frontera”, El Diario Ilustrado, 1910), quemas de rucas, vejación de mujeres, asesinatos de familias enteras, encarcelamiento sumario y extravío de expedientes desde los Juzgados.

Ya que hablamos de educación gratuita y de calidad, ¿por qué no se incluye en los libros de Historia la desconocida “Marcación Painemal”? Sucedió en 1913, en los campos de Nueva Imperial. Y haría palidecer a los miembros del Ku Klux Klan. O bien los registros del “Parlamento de Koz Koz”, de 1907. Esta junta fue convocada en las cercanías de Panguipulli por el lonko de Koz Koz, don Manuel Curipangui Treulen, con el objeto “de comunicarse los caciques entre sí y referirse mutuamente los infortunios que padecen”, según informó El Diario Ilustrado. El periodista Aurelio Díaz Meza estuvo allí. Escuchó y escribió lo que un centenar de lonkos denunciaron. “Audiencia de horrores” tituló sus apuntes.

A la derecha y a los agricultores les molesta que Huenchumilla diga que aquí lo que hubo fue una invasión militar. Y una carnicería que lejos estuvo de terminar cuando se silenciaron los últimos cañones. Y un masivo robo de ganado, platería, textiles y tierras avalado por el Estado. Y que estas tierras, tarde o temprano, si se quiere solucionar el conflicto, deben ser devueltas a las reducciones, sus legítimos dueños. No todas, cosa impracticable e ilógica, pero sí aquellas donde mapuches mantienen, de larga data, conflictos abiertos con la industria forestal y los descendientes de colonos.
Hablamos, en muchos casos, de conflictos con base legal. Es decir, reclamaciones que buscan recuperar lo usurpado no por Pedro de Valdivia (que con los mapuches perdió, literalmente, la cabeza), sino por las primeras familias de italianos, franceses, suizos y alemanes arribados en 1900 a los fértiles campos del sur. Familias cuyos apellidos se repiten. Ayer en las páginas sociales. Hoy en la crónica roja. “El indígena lleva ya veinte años soportando el yugo de sus vencedores”, denunciaba el diario El Colono de Angol en 1900. “Conminado a vivir en un pedazo de tierra, como ración de hambre, de entre lo que formaban sus antiguos dominios y explotado por gente inescrupulosa, los tiempos de abundancia y holgura pasaron para él, debiendo vivir hoy en un estado de miseria y de ignorancia extrema”, concluía.

Es verdad. Puede que no todos los colonos hayan sido “gente inescrupulosa” y que sus descendientes no tengan culpa de lo que pasó. “Son campos sin indios”, les dijeron a sus abuelos. Ellos lo creyeron y hoy, tras décadas de armoniosa relación patrón-jornalero, estalla el conflicto. Y la violencia. No niego que puedan existir estos casos. Pero consta que la ingenuidad no fue lo que caracterizó a la mayoría. Así lo consignaba, en 1910, el profesor Alejandro Venegas, destacado columnista de la época. “Fueron tan crueles los despojos, tan inicua la explotación -escribió Venegas- que el Congreso para aminorarlas tuvo que dictar una ley que prohibió a los indígenas enajenar sus tierras”. Aun así, “viven allí sitiados, amagados por la civilización”, llevando “una vida lánguida en sus rucas miserables, incrustadas en medio de un gran fundo o de alguna colonia de extranjeros”.

Las cosas por su nombre. Tras un siglo de poner la otra mejilla, el pueblo mapuche está diciendo basta. Y éste, guste o no, es un problema político, no de escrituras o títulos de dominio. Tampoco de pobreza o de seguridad pública, como insisten en calificarlo centros de estudio como Libertad y Desarrollo o la sureña Fundación Aitue. ¿Sabrán la derecha, los gremios y los agricultores que con Huenchumilla se juegan quizás la última chance de una salida pacífica y negociada al conflicto? Cuando en 1913 un señor dueño de fundo, colono francés asentado en Nueva Imperial, secuestró y marcó a fuego al mapuche Juan Manuel Painemal, a la prensa y las autoridades les importó un soberano pepino. Hoy la violencia, de uno u otro lado, no pasa inadvertida. Tampoco gana aplausos. El mundo ha cambiado. Chile también. Estar a la altura de ese cambio es la invitación de Huenchumilla.

+CONTENIDOS RELACIONADOS

A_UNO_399079AXELBUCHHEISTER – 18.MAY.2014

La Araucanía sin ley ni propuestas

Francisco_HuenchumillaSEBASTIÁN DONOSO – 2.ABR.2014

El perdón del intendente Huenchumilla

A_UNO_371855AXELBUCHHEISTER – 2.MAR.2014

El Estado y las compras forzadas

598382AXELBUCHHEISTER – 16.FEB.2014

La zona de conflicto en La Araucanía

mapucheSEBASTIÁN DONOSO – 14.FEB.2014

Tierras indígenas: desafío pendiente

+SÉ EL PRIME